Ekuru Aukot: “Un Gobierno de unidad nacional sería la mejor salida para Kenia”

La de Ekuru Aukot es una de las voces más respetadas de Kenia. Su labor al frente del equipo que redactó el texto constitucional de 2010, uno de los más avanzados del continente, le hizo ganar el respeto del gran público. Dicen que su discurso mesurado podría ser una alternativa para  el país en un tiempo tan convulso. También dicen que las suyas son las promesas de alguien que sabe que difícilmente alcanzará la presidencia. El relato político de Kenia, polarizado por las figuras de Uhuru Kenyatta y Raila Odinga, apenas deja espacio para los demás candidatos. En un escenario poco propicio para los no-alineados, este abogado y profesor de derecho constitucional sigue dispuesto a seguir batallando para “recuperar Kenia” en nombre de la Constitución.

Tras la anulación de los resultados de agosto, ¿se encuentra Kenia ante un callejón sin salida?

Estamos ante una crisis política que puede desembocar en una crisis constitucional. El Tribunal Supremo ha anulado los resultados de las elecciones de agosto porque la IEBC (Independent Electoral and Boundaries Commission) no cumplió con lo estipulado en la Constitución y en la ley electoral, pero antes incluso de que el alto tribunal leyese su dictamen completo la IEBC se apresuró en convocar unos nuevos comicios. La Corte, la cual ha estado brillante con su decisión, dando una lección a toda África y a todo el mundo, es clara: no se trata de una segunda ronda, se trata de repetir las elecciones.

¿La decisión de retrasar los comicios al día 26 es suficiente para garantizar la legalidad del proceso electoral?

No vamos a estar listos incluso el día 26. La compañía francesa (OT-Morpho, encargada del sistema electrónico de registro y transmisión de voto) ha dicho que necesitan más tiempo. El hecho es que la presidencia en funciones de Uhuru Kenyatta finaliza el día 1 de noviembre y para entonces las deficiencias electorales no habrán sido solucionadas en ningún caso.

¿Puede Kenia permitirse no celebrar elecciones?

Es una situación complicada, porque si la IEBC no cumple con los requisitos fijados por la Corte para la celebración de las elecciones, probablemente en unos meses nos volvamos a encontrar ante esta misma situación, ante una crisis política sin una salida clara. El país se encuentra ante una realidad vertiginosa: Kenia está más dividida que nunca.

El discurso tribal, tan presente en la política keniata…

El odio tribal está en su nivel máximo. El propio Kenyatta ha salido llamando “wakora” (criminales en swahili) al presidente del Supremo, lo que ha causado muchísima animadversión entre la comunidad kisii. Estas actitudes, esa etnicidad mal entendida que siempre ha caracterizado a nuestro país, está agravando la división.

La tensión está demasiado alta. Creo que tenemos que buscar un acuerdo político, como en 2007/8, con un Gobierno de unidad nacional. Porque aunque Uhuru no sea investido, Justin Muturi (presidente de la Asamblea Nacional) tomará el mando, y éste es literalmente el perro de Uhuru en el Parlamento, lo que seguirá acentuando la tensión política y acrecentando la incertidumbre que tanto está dañando la economía del país.

¿Entonces un gobierno de unidad nacional sería la mejor salida para Kenia?

Eso me parece. Como en 2007. Pero no se trata sólo de un gobierno de unidad nacional, si no de un gobierno para todos con una duración de uno, dos años o hasta 2022….lo que se decida, pero un gobierno para arreglar este desastre, para reformar la IEBC y preparar al país para unas nuevas elecciones. Yo, personalmente, apostaría además por descalificar a Raila y a Uhuru de cara a esos comicios. Son las dos personas que están causando todos estos problemas.

¿Y la alternativa de la secesión que están empezando a plantear desde algunos sectores de la oposición?

Creo que es un argumento sin sentido. No hay argumentos para la secesión en Kenia como los puede haber en España. Ni tampoco esta medida tiene el apoyo que tuvo en Sudán del Sur. Según la Constitución, Kenia es una e indivisible, pero al mismo tiempo abre la puerta a la redistribución de la recursos repartidos equitativamente entre los condados.

La descentralización del poder es suficiente para lograr ese desarrollar equitativo

Muchos presidentes se han centrado en desarrollar su región, por ejemplo durante los veinticuatro años de mandato de Daniel arap Moi se construyeron importantes carreteras en zonas remotas del territorio kalenjin, en zonas poco importantes para la economía del país, mientras otras zonas, como Mombassa (el mayor puerto del Kenia) contaba con carreteras estrechas o incluso no existían estas infraestructuras. Mi propuesta pasa por devolver los recursos a los condados y avanzar en la educación, la sanidad, las infraestructuras….

¿Esa sería su primera medida si fuese presidente?

Si yo fuera hoy el presidente de Kenia habría convocado un gobierno de unidad nacional. Cuando redactamos la Constitución propusimos un máximo de 22 ministerios, algo muy simbólico porque si le sumas los secretarios generales, que son otros 20, tienes representación para las 42 tribus que existían entonces en el país (hoy son reconocidas 44).

Yo me centraría en devolver los recursos a los condados, pero también en la unidad del país. Por eso creo en la necesidad de un presidente, no con poderes plenipotenciarios, con un cargo más ceremonial, pero que serviría para unir Kenia.

Necesita Kenia crear una identidad como país. Aquí la gente se identifica más como kalejin o kikuyo que como keniata.

Claro, comparado por ejemplo con lo que sucede en Tanzania o en Ruanda. Fíjate lo que Kagame ha hecho en Ruanda después del genocidio, aunque algunos dicen que es un dictador, pero en el contexto africano podemos convenir al menos que se trata en todo caso de un dictador bueno, es que allí nadie se le identifica como tutsi o hutu. Está prohibido. Fue una decisión política: no se puede construir una identidad si continuamos con estas múltiples etnicidades. Aquí Uhuri forma gobierno y en su gabinete la mayoría son kikuyos o kalejin (la otra etnia que apoya al Gobierno) ¿Qué espera que hagan las otras tribus?

Si seguimos con esta retórica, ¿podemos enfrentarnos al fantasma de 2007?

Es posible. Es posible que suceda de nuevo (aquel invierno sangriento dejó tras de sí 1.300 muertos y más de 600.000 desplazados) si las nuevas elecciones no se organizan adecuadamente. Hay mucha ira. La gente piensa que la ausencia de guerra significa paz, pero yo no quiero esta paz para mi país.

Entrevista publicada en el diario Gara

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