El lado bueno de las cosas

Anoche encontré por casualidad en el periódico una de esas noticias que a uno le hacen pensar. En Huelva ha nacido un diario que sólo publica buenas noticias. Se lo pueden imaginar? Un medio de comunicación que no habla de asesinatos, catástrofes, corrupciones y pecados varios. Un lugar donde ven “el lado bueno de las cosas”. Resulta extraño en una sociedad conservadora que  alguien se atreva a romper la máxima periodística “Good News, no News”, así que yo, piadoso de mí, he intentado seguir durante todo el día esta filosofía.

El resultado, hasta la fecha, ha resultado embriagador. Que una niña con cara de pilla me ofrece una postal de Ataturk y me saca 50 céntimos de lira (sin ni siquiera darme la postal) asegurándome que irán destinados a un hospital, yo le creo. Por qué iba yo a desconfiar y pensar que irán para ese grupo de madres que esperan sentadas apenas a unos metros. Que el taxista que me rescata de mi deambular solitario por la noche ankaresa me pide 20 liras por llevarme a un hotel, el “más barato que encuentre a las 03:00 de la mañana”, como voy a creer yo que ese buen hombre me está timando. La risa de sus compañeros es uno coro de buenos samaritanos.

Al final van a tener razón los compañeros de Huelva, esto de contar el lado bueno de las cosas resulta más rentable que incidir en las miserias humanas. Por lo menos uno, cuando le timan, piensa que será por el bien de alguien que lo necesita más. Aunque conduzca un BMW o tenga cuentas en Suiza.