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Ramón Lobo: “El periodismo ha renunciado a su labor de vigía. Somos copilotos de los coches oficiales”

Ramón Lobo (Lagunillas, Venezuela, 1955) ha pasado los últimos veinte años guiando a los lectores por la trastienda de los conflictos bélicos. Su mirada, límpida, nos ha conducido a través de los escenarios más importantes de la segunda mitad del siglo XX: los Balcanes, Kosovo, Afganistán, Sierra Leonam, Uganda, Gaza o los territorios Palestinos. El relato periodístico de Ramón Lobo va más allá de bombardeos, trincheras y pactos de poder. El suyo es un ejercicio periodístico en el que el foco apunta a lo que queda oculto tras el resplandor de los misiles: historias de vencedores y vencidos.  Su trayectoria, premiada en 2001 con el galardón de periodismo Cirilo Rodríguez, no ha impedido que su nombre sea uno más en el incesante goteo de despidos que salpica a la profesión. Pese a todo no guarda rencor. “No voy a hablar mal de EL PAÍS”, advierte al poco de comenzar la entrevista. Ramón Lobo prefiere hablar de lo que está por venir: una novela, una web personal, nuevas colaboraciones y, sobre todo, nuevos viajes:  “Una de las ventajas de mi situación actual es que puedo ir a la ciudad A aunque no haya nadie o puedo ir a la ciudad C. No tengo porque ir a la B, que es donde está todo el mundo”.

Sentando en el hall del hotel Zenit, en A Coruña, Ramón Lobo no se separa de su móvil. Se encuentra en pleno debate twittero sobre la situación de España. “Me dicen: Oiga, si no hay nada que le guste de España y todo le parece mal, qué coño hace aquí? Váyase!”. Deja el móvil sobre la mesa pero al instante se arrepiente. “Dame un momento, tengo que responder…”

Revista ACHTUNG!: Las jornadas en las que participas estos días llevan por título “Conflictos, periodismo y arte. Cuestiones éticas”. Resulta extraño hablar de ética en estos tiempos de una sociedad tan mercantilizada.

Ramón Lobo: La ética es individual. Tienes que defender tu territorio ante todos, empezando por tus jefes. Es fundamental que te puedas mirar al espejo todos los días. No importa cómo esté todo si tienes una mínima ética, unos mínimos principios sobre los que actuar. A pesar de la crisis de la industria periodística creo que se puede tener ética dentro de medios que dependen de intereses económicos. Tuve un director fantástico, José Antonio Martínez Soler, que decía que un periódico es libre en sus números 0. A partir del número 1 empieza a perder libertad. Sin embargo, el que haya medios que puedan tener sus dependencias no te exime a ti de tratar de tener tu propia ética.

Resulta complicado respetar tu propia ética cuando en los consejos de administración de los medios están sentados directivos de grandes empresas.

Esto ya ha pasado a ser un negocio hace tiempo, no sólo en España sino en todo el mundo. Nosotros vamos a la cola de los cambios que se han producido. Decía David Simon, el creador de The Wire que se cambió los beneficios por las noticias. Es un poco lo que dice también Kapuściński. En medio de una perversión absoluta siempre hay un espacio para que puedas hacer tu trabajo con dignidad.

Mira el caso de Jordi Évole, saca a la primera línea mediática el “negocio” de las empresas eléctricas a costa de jugarse su puesto de trabajo.

Lo que contaba Évole no es ninguna novedad. Las eléctricas son un “grupo bien organizado”. España es el único país del mundo donde antes de encender la luz ya debes dinero a las eléctricas. Está montando de tal forma que ellas deciden cuales son los precios de producción de acuerdo a unas normas que ha creado un departamento de un ministerio que está dominado por las eléctricas. Este es un sistema democrático, en apariencia, en el que hay muchas cosas que no funcionan y en democracia lo único que necesitas es que funcionen las instituciones.

No lo hacen?

No, las instituciones no funcionan.

El periodismo, en su labor de vigía, tampoco lo hace

El periodismo ha renunciado a su labor de vigía. Somos copilotos de los coches oficiales. No estamos haciendo nuestro trabajo. En algunos países, como Estados Unidos, todavía se está haciendo el trabajo. A pesar de las muchas dependencias que pueda tener el The New York Times, que es un periódico de una familia judía, lo que se nota cuando habla de Israel, a grandes rasgos sí hace periodismo.

A que se debe este fracaso del periodismo. Quizá haya repartir culpas entre la profesión, los directivos e incluso los lectores…

Es culpa de todos. Somos una sociedad muy poco crítica, inmadura, de nuevos ricos. Este país ha sufrido una transformación brutal, en lo bueno y en lo malo, pero se nos ha olvidado. Nos hemos creído que éramos ricos cuando lo que estábamos era endeudados. No tenemos una cultura de la riqueza. Petros Markaris, un escritor griego de novela negra tiene una serie de artículos reunidos en un libro “La espada de Damocles” y en uno de ellos cuenta que Grecia es una país que tenía una cultura de la pobreza que de repente ha saltado a una cultura de la riqueza sin saber que es eso. Creo que a España le ha pasado algo parecido. El gran cambio no se produjo por el trabajo de mucha gente sino que se ha producido por una gran lotería que fue la Unión Europea. Somos un país con un desastre de educación, el gran agujero de la democracia junto a la ausencia de una economía productiva, y donde no cotiza bien el mérito.

Y ahora que la Unión Europea ya no es un maná?

Es una gran oportunidad para dar un paso atrás y pararnos a pensar lo que queremos ser.  La gente joven, con el 15M, creo que ha despertado un poco, no sé si suficiente. No podemos ser un país de católicos pasivos en la iglesia esperando a que les cuenten cómo es la palabra de Dios. Es curioso que los países más católicos son los que tienen más problemas. Estamos acostumbrados a que nos interpreten las cosas, en cambio en los países anglosajones, más calvinistas o más protestantes, están acostumbrados a tomar la iniciativa. Para nosotros el trabajo es un castigo, para ellos es una bendición. Igual hay que ir hacia una cultura del esfuerzo en la que se premia a los mejores. Esta una transformación muy complicada. Si miras a los Balcanes nosotros estamos en muy buena situación; si miras a Grecia o a Portugal también. Aquí otro de los problemas es que no hay una clase empresarial, hay empresarios, ejemplos a los que les ha ido muy bien, como a Amancio Ortega.

Bueno…

Puede tener su letra pequeña, como todos porque aquí no hay milagros. Cuando te haces millonario es por algo. En cualquier caso es un ejemplo que en otros países se multiplicaría y aquí no lo hace. Si miras las familias millonarias sudamericanas del siglo XIX todas tienes letras pequeñas pero crearon un tejido industrial que es el motor de economía. Aquí el empresario es otra cosa, es un señor que al final del día coge unos euros y se va a su casa.

Falta que la gente preparada llegue a dirigir las empresas

Ahora en periodismo todos estamos en una crisis tremenda y los estudiantes todos se preguntan ¿qué podemos hacer? Yo digo ¿por qué no os juntáis quince amigos y montáis algo? El problema es que montar algo aquí en España es muy difícil. En otros países como Estados Unidos si tu tienes una buena idea seguramente va a haber gente que te va a poner dinero.

En el periodismo además estamos sufriendo nuestra propia crisis interna. Es ésta quizá una crisis de valores

Sin duda. Es una crisis de valores periodísticos. Somos fiscales de la realidad, somos una parte importante de la democracia para controlar el poder todos los días ya que éste sólo se moviliza cada cuatro años para recaudar votos y después pasar de todo. Aparte está el ciudadano que ha decidido ser consumidor y pasar de todo. Si tú quitas el periodismo o haces un periodismo acrítico de info-entertaiment estás quitando una parte importante de molestia al poder. Si EL PAÍS decide pegarse un tiro en los pies y ser un periódico liviano, el gobierno de Mariano Rajoy estará muy contento porque tiene un PSOE que se ha disparado tres veces en los pies y está buscando una bala para dispararse una cuarta, si desaparece otro punto crítico no queda nada. Por eso digo a la gente que yo no voy a hablar mal de EL PAÍS por varias razones: una porque me dado veinte años maravillosos de mi vida; después no me gusta instalarme en el rencor, ha ocurrido lo que ha ocurrido, bien, sigamos adelante; además hay un montón de gente dentro del periódico a los que yo quiero. Sí, creo que entre los 129 -afectados por el ERE– se va gente de calidad pero entre los 2/3 que se quedan hay gente de calidad. Ahora, si esta línea va a ser otro ERE dentro de un año, si el periódico va a seguir una línea de suicidio como otros medios? Es posible…

Laboralmente, desde la primera cosa que hice, una entrevista a Antonio Gala cuando tenía 20 años y por la que me pagaron un euro y medio, nunca he pensado en el futuro. Me ha ido bien, así que ahora trato de aplicar lo mismo.

Entiendo que ya tienes algún plan en mente

Me está terminando de diseñar un amigo una web que quiero que sea sobre todo “terapia ocupacional” para tener algo que hacer todas las mañanas periodísticamente aunque no sea rentable. Además tengo intención de terminar una novela que tenía empezada, seguir colaborando con Jot Down y en la SER.

Y no te apetece volver a salir fuera?

Tengo un proyecto con una ONG de hacer seis viajes en dos años. Cada viaje tendrá su reportaje común. Después en 2015 vamos a ver si podemos hacer una exposición. Es lo que siempre hace mi amigo Gervasio Sánchez y que siempre me ha dado mucha rabia (ríe)

La precarización del periodismo afecta especialmente a los corresponsales y reporteros de guerra. La mayoría de periodistas que están cubriendo el conflicto en Siria son freelance. Es una renuncia meramente económica de los medios o es que la información internacional no interesa en España?

La información internacional es lo más caro. ABC por ejemplo ha suprimido casi todos sus corresponsales y un corresponsal son tus ojos. En un conflicto tan complicado como Siria es muy importante tener tus ojos y si renunciamos a eso estamos renunciando a un valor. Ahora si quieres conocer lo que está ocurriendo allí tienes que leer otro tipo de medios, principalmente extranjeros. De entre los freenlance que hay creo que Mikel Ayestarán es de lo mejor que hay: un tipo que dejó un puesto con vistas al mar en San Sebastián porque decidió que esa no era su vida. Antonio Pampliega creo que es otro ejemplo de chaval que está haciendo cosas muy interesantes. Alberto Arce que acaba de darle e Rory Peckjunto a Ricardo García–  hicieron un trabajo maravilloso en Misrata. En Libia, me contaba Jon Lee Anderson, había tres generaciones trabando: La nuestra, de gente que por edad tiene más contexto de las cosas y quizás no necesitan estar ahí tanto tiempo; la generación de los 40, la de Espinosa, la que está en la cresta de la ola; y después la de los 25-30 que estaban todos juntos en un hotel en una habitación barata sin vender puñetero reportaje. Esto siempre ha sido muy jodido, siempre ha habido gente que quería hacer periodismo, pocos medios y gente que tenía prioridad sobre ti. En cualquier caso, si te gusta este trabajo, tienes talento e insistes, lo consigues. Yo se lo digo a los estudiantes: Si yo tuviera 20 años volvería a hacer lo posible para ser periodista. Esta profesión tiene futuro, lo que no sé es cómo vamos a ganar dinero (ríe) Hay muchas historias, gente con capacidad para contarlas y gente dispuestas a leerlas.

Últimamente parece que no tanta…

El público que lee periódicos siempre ha sido muy minoritario. Desde la transición nos hemos acostumbrado además a ir al kiosko a comprar productos que le refuercen tus propios prejuicios. Puedes tener un excelente periódico de derechas. En Inglaterra tienes el Daily Telegraph, en Francia Le Figaro. Tienen una visión distinta de las cosas, pero no venden motos distintas. Esa exigencia de una cierta honestidad informativa la tiene muy poca gente en España. EL PAÍS ha sido un producto con un enorme éxito porque planteaba otro tipo de periodismo, más parecido a Le Monde, Le Figaro…No sé si EL PAÍS va a seguir defendido esos valores con una redacción reducida. Ya con los que estábamos antes era complicado.

Internet y las redes sociales están cambiando la forma de hacer y entender el periodismo

A mí me gusta mucho Twitter pero el mundo twitter es un mundo rápido en el que todo el mundo twittea pero nadie piensa, cuando este trabajo consiste en pensar. Las redes sociales crean una ilusión de realidad que no es la realidad. Twitter es una herramienta que te da información que en algunos sitios complicados, como puede ser Bahrein, es muy interesante pero ante la cual tienes que establecer las mismas cautelas que con la información de toda la vida. Internet nos ha facilitado la transmisión de información pero tiene una parte negativa es que tu jefe está viendo la BBC y te puede llamar a Siria y decirte: “quiero esto”. Es cierto que el que está fuera puede ver mejor el contexto. Siempre he pensado que la mesa es fundamental, más que el corresponsal. Puede destruir a un buen corresponsal y hacer bueno a un mal corresponsal. La mesa siempre piensa que el que está fuera es una “prima dona” y el que está fuera cree que la mesa son una panda de vagos. La conversación entre esos dos mundos es lo que hace un buen producto. El periodismo es un trabajo de pequeño lobos esteparios pero que trabajan de forma colectiva.

La agenda internacional está centrada ahora en Gaza y sin embargo nadie habla de lo que ocurre en Malí o el Congo

La agenda en teoría la marcamos nosotros pero es cierto que hay países que pesan económicamente y otros no. Lo que pase en Oriente Próximo pesa más que otros sitios. Después hay un cansancio. Siria provoca un entusiasmo durante dos o tres semanas y después cae en la costumbre. Eso pasa siempre. En el libro Ojos de la Guerra, Luis Rovira, dice en un artículo que somos una tribu que de repente vamos a la ciudad A, nos instalamos y contamos la vida de la ciudad hasta que a las tres semanas, sin saber la causa, nos vamos a la ciudad B y volvemos a repetir el esquema. Una de las ventajas de mi situación actual es que puedo ir a la ciudad A aunque no haya nadie o puedo ir a la ciudad C. No tengo porque ir a la B, que es donde está todo el mundo.

Pero ahora estaría encantando en Gaza…

El de Palestina es un conflicto más claro que el de Siria. Allí los buenos son malos y los malos son muy malos

El reconocimiento de Palestina como Estado observador no miembro va a cambiar algo?

No, no cambia nada. Es todo una estafa. Los palestinos se han equivocado en muchas cosas. Primero en sus amigos. Desde el 48 han hecho guerra en su nombre gente que no ha pagado el precio. Los palestinos son las víctimas. Yo tengo una gran pasión por todo lo judío y me conmociona que esta gente por el mero hecho de tener ciertos rasgos faciales o llevar una kipá fueran perseguidos pero también me conmociona lo que está ocurriendo con los palestinos. Hay un ciclo de violencia: el maltratado que se convierte en maltratador para evitar ser de nuevo maltratado. Ese ciclo de violencia en Gaza y Cisjordania está pasando a las casas, con un importante aumento de la violencia doméstica. No hay nadie que sea capaz de cortar ese ciclo de violencia. Israel no puede tener paz y territorios a la vez; una ecuación que era imposible hace cinco o seis años si miras el mapa actual no es tan imposible: Gaza, donde están hacinadas 1,5 millones de personas de los cuales 40% son refugiados; y Cisjordania, un mapa gruyerè lleno de colonias judías y con un pésimo líder palestino, Mahmud Abbas.

Su predecesor, Yasser Arafat, puedo haber sido envenenado…

Lo que en su momento me parecía una locura ahora no me extrañaría. Arafat fue un pésimo gestor pero un gran líder que consiguió dar a los palestinos una identidad. Los palestinos son los judíos de los árabes. La gran tragedia de ambos es que son primos hermanos. Los árabes no soportan a los palestinos. Los palestinos son muy parecidos a los judíos, pero no pueden convivir en el mismo territorio porque hay uno que no lo quiere compartir y tiene el apoyo de Estados Unidos y de la Unión Europea.

Y la ONU no dice nada

La ONU, ¿quién es? Son los cinco grandes países del Consejo de Seguridad: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y Rusia. Mira la lista de los principales fabricantes de armas. La misma. Los grandes fabricantes de armas son los que están sentados en el Consejo y los que dirigen la ética internacional. Es todo una gran mentira que les ha tocado vivir tanto a los palestinos como a los saharauis.

E Israel mientras se aprovecha

Israel vive en un permanente estado de militarización que evita discutir estados internos. Al principio de la independencia hubo conflictos entre ellos, y aún los hay, entre los que quieren un estado religioso y los que quieren un estado laico. Esto está por resolver todavía en Israel. No puede vivir en una militarización permanente para ser permanentemente más fuerte que todos tus vecinos juntos porque como no lo seas durante un momento te pueden atacar. El historiado israelí Ilan Pappé me dijo una vez: si no logramos establecer lazos de amistad con nuestros vecinos seremos como los cruzados, un cuerpo extraño que terminará siendo expulsado. Su política a largo plazo es muy negativa, suicida.

ramonlobo-entrevista-periodismo-elpais-revista-achtungEn este contexto, el cambio en la política exterior de Egipto puede ser determinante?

El cambio en Egipto es muy interesante, pero Egipto tiene muchos problemas internos por resolver. En Siria, si se produce un cambio democrático, también puede ser muy interesante porque va a afectar a Líbano y a Hezbolá. Todos los cambios que se están produciendo han afectado ya a Hamas y no se están leyendo de manera correcta. Hamas es una organización desde el punto de vista religioso moderada, más próxima a los Hermanos Musulmanes y muy alejada de los salafistas. En el último año Hamás ha llevado un cambio muy interesante abandonado al régimen sirio, trasladado su oficina de Damasco a Amán, y aproximándose a Qatar que se está convirtiendo en un agente clave.  Toda esta exhibición que ha hecho Israel en los últimos días tiene que ver con todo esto, con las elecciones del próximo mes de enero, con Irán y con la necesidad de mantener la tensión interna.

Sin embargo da la sensación de que Israel ha sido el perdedor de la última ofensiva

Israel no es el ganador ni Hamas el ganador aunque lo celebre. No es una guerra. La clave es que en Israel es muy poca la gente que entiende que existe el otro y tiene derechos. Hacen ruido pero no representan ni el 3%. En el lado Palestino…yo recuerdo que estuve con un líder en Gaza y me enseñó un mapa y le digo: tiene usted un mapa como el de Israel, sin fronteras (ríe) Yo entiendo su situación, incluso la resistencia armada pero lo que nunca entenderé son los atentados contra objetivos civiles. No han sabido leer el 11S al igual que ETA no supo leer el 11M. Arafat también se equivocó y pasó de la lista del Nobel a la lista de terroristas. Palestina tiene que poner los muertos? Sí, para ganar la batalla de la imagen.

Esta entrevista ha sido publicada en la revista ACHTUNG!