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“Nunca Máis’, una década de indignación

Las plataforma “Nunca Máis“, que surgió tras el hundimiento del Prestige para luchar contra la “marea negra” que produjo, renace una década después con la celebración desde mañana del juicio contra los cuatro acusados por la mayor catástrofe medioambiental en Galicia.

Nunca Máis” vuelve a las calles para exigir responsabilidades por una catástrofe que, según diversos estudios, causó daños por importe de casi 4.000 millones de euros.

La plataforma considera “errática e indigna” la actuación del Gobierno y la Xunta durante la crisis del “Prestige” y responsabiliza a sus dirigentes, encabezados por el entonces vicepresidente, Mariano Rajoy, de haber convertido el accidente marítimo en una “catástrofe ecológica y social”.

El colectivo, personado en la causa como acusación particular, denuncia los efectos ambientales que la “marea negra” causó en la costa cantábrica -incluida la desaparición de una población de 110.000 aves- con la afectación de 25 hábitats protegidos.

“Los estudios realizados hasta el momento indican la probabilidad de daños a largo plazo, hoy aparentemente no perceptibles, que son análogos a los de otras catástrofes de naturaleza similar”, apunta el informe presentado recientemente por la plataforma.

Muchos bancos marisqueros de la Costa da Morte, como los de Fisterra o Pindo, no han sido todavía recuperados.

De hecho, la producción mejillonera ha sufrido entre 2003 y 2010 unas pérdidas productivas cifradas en 45 millones de euros, mientras que la pesca de bajura en la zona no ha logrado recuperar la facturación de 2001.

A estos efectos ambientales, hay que sumar las afecciones sobre la salud que la exposición al fuel provocó en los miles de voluntarios que participaron en las labores de recogida, señala el informe.

Estudios de la Universidad de A Coruña o el recientemente publicado por el American College of Physicians apuntan a un incremento en la tasa de daño genético en los individuos expuestos a la ‘marea negra’, además de irritaciones mucosas, daños respiratorios o efectos neuronales.

Otros estudios señalan que el daño en el ADN de los voluntarios ya no está presente siete años después de la catástrofe, con lo que desaparece el incremente en el riesgo de padecer cáncer.

A esto se unen las “carencias y retrocesos” en el control del tráfico marítimo en la ruta atlántica, por la que pasan anualmente más de 13.000 buques cargados con materiales peligrosos, lo que redunda en la posibilidad de que una nueva catástrofe ecológica pueda afectar la zona.

“Sí, es muy posible”, asegura uno de los portavoces de la plataforma, el artista Xurxo Souto.

Por todo ello, “Nunca Máis” ha convocado una concentración con motivo del comienzo del juicio para demostrar que la conciencia cívica que movió a miles de voluntarios en 2002 sigue todavía activa.

Este artículo ha sido publicado en La Opinión de Zamora