Lino Braxe: “Si quiero contar una historia no me importa que debajo ponga Coca-Cola”

Lino Braxe (Murgados, Ferrol, 1962) no sabe morderse la lengua. Dice siempre lo que piensa, moleste a quien moleste. Poeta, dramaturgo, locutor, actor y director su figura cautiva y solivianta a partes iguales. Nadie duda sin embargo de su innegable talento. Al fin y al cabo todos lo admiran, de una u otra manera. Por eso su nombre sonó hasta en 3 ocasiones en la última gala de premios del teatro gallego. 

Antes de participar junto a la poeta y traductora eslovaca Veronika Dintinjana en un nuevo espectáculo del ciclo Poetas di(n)versos recibe a Achtung! en el hall de un hotel. Tiene ganas de hablar, pero aún más de escuchar.

Revista Achtung! En que proyectos trabaja Lino Braxe en estos momentos

Lino Braxe: Estoy haciendo una obra que se llama Tango que está teniendo mucho éxito de público. Es uno de esos personajes que te toca una vez en la vida. Estoy muy feliz. Y más feliz de lo siguiente que me ofrecieron: voy a hacer “Viaje a ninguna parte” en teatro. Tengo el tremendo honor  y responsabilidad de hacer el papel de Fernando Fernán Gómez. Soy un privilegiado.

La última gala de los premios María Casares de teatro en Galicia ha sido una de las más reivindicativas. El poso que deja esta gala es la de un sector artístico en ruinas. Es tan grave la situación?

Me vas a permitir antes de nada un momento de ego. La gala de los María Casares me pilló fuera, pero estoy muy contento. Es sorprendente que me citaran tres veces los ganadores. Cosas del teatro. Sobre la gala, a mí el teatro no me preocupa demasiado. Existimos desde hace 3.000 años y siempre se dice que estamos en crisis pero nosotros seguimos sobreviviendo. Aún así, esto está mal, no sólo en Galicia, sino en España y en todas las partes del mundo. La muchachada de aquí, –The Boys, la forma en la que los ingleses se dirigen ahora a los políticos-,  cuando tocan recortar siempre recortan de nuestra parta. Si bien es cierto que una persona antes tiene que comer que tener ocio, no estamos en ese extremo. No estamos eligiendo entre un plato de arroz o ir al teatro. Se pueden hacer muchas cosas, se pueden tener nuevas ideas, se pueden bajar precios y al mismo tiempo hacer otro tipo de subvenciones. Para eso necesitaríamos una clase política que te acompañase a los sitios, esto es, si un director quiere hacer un película el ministro tiene que ir con ese director a Repsol, al Banco Santander… y decirle: Yo no puedo darte más que 50.000 euros cuando te iba a dar 300.000 pero me comprometo a ir contigo estos días. Nosotros -los directores- tenemos que ser imaginativos pero ellos -los políticos- tienen que trabajar más, no sólo rebajarse el sueldo.

El panorama es muy malo pero también debemos mirarnos el ombligo. La gente piensa antes en pagar el alquiler que en ir a vernos a nosotros. Eso es normal. Es responsabilidad nuestra y de la muchachada encontrar soluciones a esto. Nosotros podemos ser imaginativos pero ellos tienen que darle a la cabeza, que son muy cómodos.

Suena con fuerza entre las soluciones el crowdfunding, el mecenazgo, ¿pueden ser éstas fórmulas válidas a largo plazo?

El mecenazgo estaría muy bien a pesar de que España no está muy acostumbrada. A los primeros mecenas que vamos a tener habrá que explicarles muy bien las cosas. Es una posible salida pero no la única. No creo que vaya a ser la panacea. Confío más en el crowdfunding -micromecenazgo-. He hecho varios espectáculos en los que sólo era el propietario de la idea intelectual mientras que los propietarios de la producción eran a lo mejor 100 personas.

entrevista-teatro-linobraxe-revista-achtung-2Esto no complica demasiado la forma de trabajar de los artistas. La ausencia de seguridad económica obliga a trabajar sobre la marcha.

Mucho. Pero no veo otra salida. Yo nunca me presenté a subvenciones, no es una crítica a las personas que se presentan, es un cuestión personal mía. Hace un montón de años hice un espectáculo vendiendo pins y camisetas. Por eso tengo el cuerpo más acostumbrado. Si quiero contar una bonita historia me importa un pepino que debajo ponga Coca-Cola. Si la historia que cuento denuncia un montón de cosas que están pasando en el mundo y el patrocinador me permite poner allí debajo su nombre estamos haciendo algo bueno por el producto que nos está patrocinando y estamos humanizando el comercio. Esto es así desde Roma. Estas cosas hacían en el teatro antiguo, pero ahora estamos en un prurito de perfección, cada uno quiere hacer su paja mental, su rollo intelectual, y no pensamos en el público.

Entiendo por tus palabras que los autores se están alejando de la gente

El ensamblaje del teatro sí está bastante alejado. Se tendió más a hacer el propio relato de cada uno, lo cual me parece lícito y estupendo, pero ahora tocan otros tiempos. Habrá que tirar de clásicos que siempre funcionan, de gente nueva que sabe escribir atrayendo al público. De que vale que tú cuentes tú relato si tienes 20 personas de público. No será mejor ser un poco más humilde y hacer algo que intereses más a la colectividad par intentar tener a 200 o 300 personas.

Consideras por tanto que la situación de la cultura es en parte responsabilidad de los propios autores

No, no digo eso. Yo lo que digo es que no hay nadie culpable ni nadie inocente. Todos somos culpables y todos somos inocentes. De lo que no somos culpables nosotros es de la crisis y de que los recortes. De todos lo demás, de lo que es la creación, el contacto con el público… de eso sí somos tan culpables como inocentes.

El teatro volvió a ocupar portadas en Galicia por el veto del ya ex alcalde de Santiago de Compostela, Gerardo Conde Roa, a la actuación de Leo Bassi, del que dijo que le producía “repugnancia”.

Conde Roa es un sin vergüenza. Un tipo que no declara su IVA es un mal ciudadano. Como político fue un error para el PP. Como digo yo “tiene que mirar cuales son sus compañeros de viaje”, porque no puedes llevar a cualquiera. Siempre se les cuela algún individuo así. Partiendo de esa base después lo de Leo Bassi, decir que le repugna, es tan lícito como si yo dijera que me encanta, cosa que tengo que decir que no. Lo cierto es que no se pueden mitificar las cosas. Lo que hizo Conde Roa es inadmisible porque es pura censura; ahora entrar en la dinámica de lo llorón tampoco lo entiendo. Leo Bassi lleva viviendo de este rollo toda la vida y como buen payaso sabe cuantas butacas tiene un sitio. Tú no puedes traerlo a un sitio pequeñito porque él vive de cobrar la entrada y no le compensa. Por eso dijo “no” a muchos sitios alternativos porque él necesita un teatro en condiciones para poder sacar dinero. Tampoco mitifiquemos ahora a Leo Bassi. Él sabe muy bien lo que hace.

Esta entrevista fue publicada en la revista ACHTUNG!